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9.6.06

Días de exámenes, días de desánimo

Ante el fracaso de los alumnos que no logran alcanzar las metas que les fijamos, estamos siempre inclinados a atribuirnos parte de la culpa. (En el otro extremo se sitúan aquellos para quienes únicamente son responsables de todo los alumnos, sus familias, la administración, el sistema...)
Conviene, en estos días en que estamos predispuestos al desánimo, tener en cuenta que el "fracaso" de nuestros alumnos lo podemos tomar como materia de reflexión: ¿por qué no han aprendido lo que yo quería que aprendiesen? Quien no esté dispuesto a hacer esta reflexión caerá en la melancolía o responsabilizará de todo a la pereza, el desinterés, la falta de valores... de nuestros jóvenes. Estos factores actúan, sin duda, con fuerza; pero ¿puede haber alguna otra razón que tenga que ver con el modo en que planifico el trabajo? ¿Con los objetivos que propongo? ¿Con los medios que utilizo? ¿Con el clima de clase que fomento?

Hacerse estas preguntas y tratar de encontrar respuestas, siempre provisionales, es lo que da interés a este trabajo. Es lo que hace que me siga divirtiendo.

3 Comments:

Anonymous Charo said...

Es bueno pararse a reflexionar eintentar ser lo más objetivo posible.Yo me he visto reflejada en tus comentarios: tengo muchos alumnos, le pongo mucho corazón y casi nunca me conformo con los resultados. Y tengo un problema: se me quedanen el oído los comentarios negativos. Por desgracia, estos comentarios abundan más (o los "escuchamos" más, no sé...)que los positivos.

El caso es que tenemos que aceptar que nuestra forma de trabajar y de hacer, por mucho que lo intentemos, no llega a todos los chicos por igual.

Ayer andaba yo sumida en las correcciones que a todos nos inundan en estos días, cuando aparecieron varias de mis alumnas. Querían saber si podía tenenr mi asignatura en segundo. A continuación se lanzaron ,entre todas, a lanzar un discurso, que a mi me pareció único: que si he aprendido muchísimo, me ha encantado la clase, nos gustaría seguir... ¡! Os aseguro que fue una sorpresa ya que en clase yo no había notado ese entusiasmo.

A veces, el refuerzo positiva de un grupo de chicas de primero de bachillerato es el mejor premio y el aliciente suficiente para plantearse un curso más, con la esperanza de que en el curso que se avecina serás capaz de hacerlo mucho mejor.

Al fin y al cabo, esa es una de las grandes ventajas de esta profesión: cuando llega el verano, nosotros como los ordenadores, nos podemos "resetear"
Un abrazo
Charo

9/6/06  
Blogger Begoña said...

Me alegra encontraros y poder leer opiniones, que lejos de muchas otras, tienen que ver algo con la mía. Hace unos días me lancé con una pequeña reflexión después de escuchar más de lo mismo en las, cada vez más aburridas, sesiones de evaluación de mi centro, supongo que como las de cualquier otro. Lo cierto, es que coincido contigo Felipe, ellos, nuestros alumnos, tienen mucha, pero no toda la responsabilidad. Me sumo al interés por la propia evaluación, apoyo que los alumnos nos valoren siempre que sus opiniones vayan acompañadas de una buena argumentación y os invito a hacer examen de conciencia, sin duda un eslabón clave en la mejora de la práctica docente.

10/6/06  
Blogger Felipe Zayas said...

Me alegra que os asoméis por aquí para mostrar vuestro acuerdo (también vuestro desacuerdo, si viene al caso) con mis reflexiones. Begoña, seguiré tu blog. Saludos.

10/6/06  

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